Es sabido que el cobre es el metal no precioso con mejor conductividad eléctrica. Es esto, unido a su ductilidad y resistencia mecánica, lo han convertido en el material más empleado para fabricar conductores eléctricos. Los cables de cobre desnudo, realizados tanto con alambre duro como flexible, son aptos para transmisión y distribución de energía en instalaciones fijas, conexiones de altos hornos de inducción, líneas aéreas en alta y baja tensión en lugares salinos y ambientes corrosivos, redes de tierra, hilos de guarda o neutro, conexión a tierra de equipos eléctricos como transformadores, tableros de control, motores y toda estructura metálica que presente riesgos de descarga eléctrica durante fallas del sistema de protección. Estos cables son fabricados bajo norma IRAM 280
